Navidad de 2022
Jesús no nos fue enviado para simbolizar un objetivo inasequible. Él vino como una inspiración viviente, demostrando lo que todos podemos buscar y alcanzar con éxito.
Paramahansa Yogananda
Alma amada:
Recibe gozosos saludos navideños, con amistad y amor divinos, desde los ashrams de Paramahansa Yogananda. Que tu vida se ilumine nuevamente con el despertar espiritual que proviene de su revelación sobre el verdadero significado de la Navidad: el nacimiento en tu interior de la Conciencia CrÃstica que se encarnó en el Señor Jesús y que brilla siempre en toda la creación en forma de amor infinito y armonÃa divina.
Jesús vino a la tierra para dar un ejemplo de verdad, pureza y santidad, no como ideales abstractos, sino como poderosas fuerzas evolutivas capaces de acelerar la manifestación de la armonÃa universal que Dios concibió para la familia humana. En estos tiempos actuales, la impiedad y el adharma parecen reinar porque el hombre se ha alejado de todo aquello que es sagrado y divino. Asà pues, esforcé- monos activamente por comprender que en nuestra propia alma inmortal se encuentran todas las cualidades divinas que poseÃa Jesús. La paz curativa y el amor infinito que él manifestó con suma perfección; su sabidurÃa intuitiva y su fe inquebrantable, renovadas a diario en comunión meditativa y unión constante con el Padre Eterno: estas fuentes radiantes de luz y fortaleza se encuentran también en las silentes profundidades de tu propio ser, esperando que tú las reavives por medio de la voluntad y el entusiasmo espiritual.
Se necesita valentÃa para vivir como lo hicieron Cristo y todos los Grandes Maestros: expresando amor incondicional por todos, servicio y perdón, lealtad total y devoción a Dios. Sin embargo, vivir de esa manera nos confiere el gozo pleno y la conciencia de nuestra propia e invencible esencia divina. Cada vez que procuramos manifestar comprensión y compasión sincera hacia los demás, cada vez que tendemos la mano al prójimo expresando cualquiera de las cualidades divinas que representan lo mejor de nuestro ser interior, estamos celebrando realmente el espÃritu de la Navidad: la Conciencia CrÃstica está naciendo dentro de nosotros.
En Navidad, la gracia divina y las especiales vibraciones del amor de Cristo emanan de los reinos superiores e impregnan la conciencia de todo aquel que sea receptivo. Esta efusión celestial nos impulsa a meditar más profundamente, a ofrendar el amor y la devoción de nuestra alma, con creciente determinación, a los pies de Dios y de Cristo. Que mientras disfrutes con tus seres queridos de las actividades festivas externas de esta época navideña, y celebres también interiormente el naci- miento de Jesús en profunda meditación, puedas percibir los susurros de la Conciencia CrÃstica, que te recuerdan siempre tu sagrada unión con el EspÃritu y traen gozo al mundo y a tu propio hogar y tu familia.
Incesantes bendiciones en Dios, Cristo y los Gurús.
Hermano Chidananda
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